La cápsula espacial Orion de la NASA amerizó ayer de manera segura en el Pacífico, completando la misión Artemis 1, un viaje de más de 25 días alrededor de la Luna con el objetivo de que los humanos regresen allí en solo unos años.
Sin astronautas a bordo para este vuelo de prueba, la cápsula reingresó en la atmósfera terrestre a una velocidad de 40.000 kilómetros por hora debiendo soportar un calor de 2.800 grados centígrados, la mitad de la temperatura de la superficie del Sol, y cayó al mar frente a la isla mexicana de Guadalupe a las 14.40 horas de nuestro país.
El principal objetivo de la misión consistía en probar el escudo térmico de Orion, el más grande jamás construido (5 metros de diámetro).
La nave espacial fue frenada primero en su vertiginoso descenso por la atmósfera y luego por una serie de al menos once paracaídas, hasta alcanzar una velocidad de unos 30 kilómetros por hora al tocar el agua.
Un buque de la Armada estadounidense, el USS Portland, había sido posicionado en el Pacífico para recuperar la cápsula en una maniobra que la NASA ensayó por años y también fueron desplegados helicópteros y botes inflables.
En total, la nave espacial recorrió más de 2,2 millones de kilómetros en el espacio desde su despegue el pasado 16 de noviembre durante el primer vuelo del nuevo megacohete de la NASA que la propulsó.
Orion sobrevoló la Luna a unos 130 kilómetros de su superficie y se aventuró a más de 430.000 kilómetros de la Tierra, más lejos que cualquier otra nave espacial hasta el momento.
El éxito de esta misión era crucial para la NASA, que invirtió decenas de miles de millones de dólares en el programa estadounidense para regresar a la Luna.
Algunos componentes de la cápsula se reutilzarían en la misión Artemis 2, que está prevista para llevar a una tripulación a la Luna en 2024. aunque sin alunizar.
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